Las cortinas pueden hacer que una habitación se sienta más alta y luminosa… o más pequeña y oscura. En espacios reducidos, la elección y la colocación importan mucho.
1. Coloca la barra lo más alto posible
Casi hasta el techo. Esto estira visualmente la altura de la pared y hace que la ventana parezca más grande.
2. Que lleguen al suelo (o casi)
Las cortinas cortas “cortan” la pared. Lo ideal es que rocen el suelo o queden a 1 cm.
3. Elige telas ligeras y claras
Lino, algodón fino o visillo en blanco, beige o arena dejan pasar la luz y no pesan visualmente.
4. Evita cortinas muy oscuras en huecos pequeños
Pueden funcionar en dormitorios si buscas oscuridad para dormir, pero en salones suelen cerrar el espacio.
5. Ancho generoso
Que la barra sobresalga 15–20 cm a cada lado de la ventana. Así, al abrirlas, queda casi toda la ventana libre y entra más luz.
6. Doble capa si la necesitas
Visillo + cortina opaca. De día usas el visillo; de noche cierras la opaca. Práctico y flexible.
7. Rieles empotrados o discretos
Si puedes, un riel simple se ve más limpio que una barra gruesa en techos bajos.
8. Un solo color con las paredes
Cortinas del mismo tono que la pared (o muy similar) crean continuidad y amplían.
9. Evita estampados grandes
En espacios pequeños mejor lisos o texturas suaves. Los estampados grandes fragmentan la vista.
10. No bloquees radiadores ni paso
Si hay radiador bajo la ventana, deja que el aire circule. Y no dejes que la cortina estorbe al pasar.
Regla rápida: alta, larga, clara y ligera. Con eso ya ganas sensación de amplitud.